
Comenzó la duda. Mis estados de confusión están chocando unos con otros. Mi cabeza explota en diferentes campos minados de la razón, y también del corazón. Era hasta este tan temido punto de mi vida al cual temía llegar, al cual por ningún motivo quería volver, ni menos avanzar. ¿Que hacer?
Estoy feliz, pero mi felicidad se entre cruza con la confusión y la preocupación, y abro mis ojos y observo que estoy entre el paraíso y el vacío, a un lado del puente listo para saltar a una muerte segura pero a la vez listo para entrar en un lugar hermoso.
Mantengo la duda. Me encuentro frente a esta pantalla tan fría y brillante, esperando el momento para decir lo que siento y lo que pienso, pero aquellos segundos son agua a mis manos, se desvanecen y resbalan, y el suave color naranja se asoma sobre mi ventana recalcándome que hay alguien que quiere hablarme, no necesito mas palabras, con lo que siento en este momento ya me basta, millones de palabras que cruzan mi corazón, mi alma.
No desprecio su ayuda, pero creo que no me entienden, inevitablemente me siento solo en esta situación, quizás si debo estar solo. Soledad soledad soledad que me lastimas con tu silencio pulcro.
Y al final del día una gota de amor cae por mi frente, se siente bien, me gusta, pero solo puedo disfrutarla de tan solo un par de minutos de estas largas 24 horas, y al final todo acaba y el nuevo ciclo se inicia, un nuevo largo día y solo hay una cosa en mi mente, esperar a los últimos minutos para volver a sentir esa suave gota de amor…te espero, la espero.
Dudas, yo dudo.