
El case estaba guardado. Miraba por la ventana hacia el patio. Era una noche muy fría, tanto que la superficie del pasto comenzaba a lucir blanca, y pequeños fragmentos de hielo cubren lo verdoso del lugar.
Son las 2:17 AM, y ya se encuentran todos durmiendo, cobijados y abrigados en sus cabañas. Yo no tengo sueño, ni tampoco ganas de dormir. Comúnmente tomaría una taza de café, algunas galletas y me sentaría en frente de la chimenea a pasar las horas de la noche, horas en las que el insomnio es el único que te habla al oído lentamente y rompe con tu silencio. Ya no había café, se había agotado durante la tarde, la celebración del cumpleaños de Violeta, quien festejó sus 19 años.
Seguía todo en silencio. La luna con su majestuosidad que opaca las estrellas del cielo iluminaba los cerros, y mi cabaña se mantenía en medio de este gran valle. Tome el Case con las dos manos, lo abrí y tome a mi amada que dormía placidamente en su interior, una Gibson J-45, sus cuerdas estaban como nuevas, no tenía rastros de polvo, sus clavijas brillaban con la luz del interior. Siempre la he cuidado mucho, mas que a mi mismo, la cercanía que tengo con ella es inmensa, es la única que siempre ha estado cuando la necesito, la única que no me ha hecho preguntas en mis tristezas y mis enojos, simplemente con una dulce melodía es capaz de amenguar mis penas.
Mientras tocaba sus suaves cuerdas, armonías plenas de un profesional, dos manos se apoyan en mi cuello, y una suave mejilla aparece junto a la mía.
-Violeta: te escuche desde mi cuarto. Creí que era la única persona despierta.
Parecía que Ella no tenia sueño, yo tampoco, había algo distinto, quizás las muchas noches que había estado con ella me traían recuerdos. Guarde la guitarra, cerré el case, y la invite a sentarse conmigo, no tenia mucho que decir, ideas vagas, sólo me miró, la miré, y tragándome todo el orgullo que siempre me carcomió, le dije: Te amo. Tan solo me miró, parecía comprender lo que me pasaba, no volvería a estar con ella, era una decisión ya tomada, pero solo le dije la verdad.
Me levante del sofá, y alejándome deje todo atrás. El Case estaba entrecerrado
Cuando sabes que amas mucho a alguien y el estar con aquella persona significa un daño para uno o para ambos, talvez la única respuesta es una dulce melodía, proveniente de nuestra mente, de nuestro alrededor, de nuestro corazón. Siempre estará presente esa respuesta, la soledad es una gran amiga, y el dolor y el temor no volverán si decides con prudencia. Bajo este juicio, que es entonces… ¿Amar?
Nuevamente el Case volvió a cerrarse.
