lunes, 27 de julio de 2009

5. El Case


El case estaba guardado. Miraba por la ventana hacia el patio. Era una noche muy fría, tanto que la superficie del pasto comenzaba a lucir blanca, y pequeños fragmentos de hielo cubren lo verdoso del lugar.
Son las 2:17 AM, y ya se encuentran todos durmiendo, cobijados y abrigados en sus cabañas. Yo no tengo sueño, ni tampoco ganas de dormir. Comúnmente tomaría una taza de café, algunas galletas y me sentaría en frente de la chimenea a pasar las horas de la noche, horas en las que el insomnio es el único que te habla al oído lentamente y rompe con tu silencio. Ya no había café, se había agotado durante la tarde, la celebración del cumpleaños de Violeta, quien festejó sus 19 años.
Seguía todo en silencio. La luna con su majestuosidad que opaca las estrellas del cielo iluminaba los cerros, y mi cabaña se mantenía en medio de este gran valle. Tome el Case con las dos manos, lo abrí y tome a mi amada que dormía placidamente en su interior, una Gibson J-45, sus cuerdas estaban como nuevas, no tenía rastros de polvo, sus clavijas brillaban con la luz del interior. Siempre la he cuidado mucho, mas que a mi mismo, la cercanía que tengo con ella es inmensa, es la única que siempre ha estado cuando la necesito, la única que no me ha hecho preguntas en mis tristezas y mis enojos, simplemente con una dulce melodía es capaz de amenguar mis penas.
Mientras tocaba sus suaves cuerdas, armonías plenas de un profesional, dos manos se apoyan en mi cuello, y una suave mejilla aparece junto a la mía.
-Violeta: te escuche desde mi cuarto. Creí que era la única persona despierta.
Parecía que Ella no tenia sueño, yo tampoco, había algo distinto, quizás las muchas noches que había estado con ella me traían recuerdos. Guarde la guitarra, cerré el case, y la invite a sentarse conmigo, no tenia mucho que decir, ideas vagas, sólo me miró, la miré, y tragándome todo el orgullo que siempre me carcomió, le dije: Te amo. Tan solo me miró, parecía comprender lo que me pasaba, no volvería a estar con ella, era una decisión ya tomada, pero solo le dije la verdad.
Me levante del sofá, y alejándome deje todo atrás. El Case estaba entrecerrado
Cuando sabes que amas mucho a alguien y el estar con aquella persona significa un daño para uno o para ambos, talvez la única respuesta es una dulce melodía, proveniente de nuestra mente, de nuestro alrededor, de nuestro corazón. Siempre estará presente esa respuesta, la soledad es una gran amiga, y el dolor y el temor no volverán si decides con prudencia. Bajo este juicio, que es entonces… ¿Amar?
Nuevamente el Case volvió a cerrarse.

martes, 14 de julio de 2009

4. Un amor imposible

Todo comenzó con un juego de miradas… iban y venían, revoloteaban en el aire como lo hacen las mariposas en primavera, entre los pétalos y las hojas, por dondequiera que vayan se siguen, se buscan, se pierden entre las flores… entre la gente… pero se vuelven a encontrar como si una fuerza incontenible las guiara a unirse inevitablemente… pero luego una brisa de temor e incertidumbre las aleja… un adiós se acerca y nace un deseo oculto de que el mañana acontezca para volverse a encontrar… misteriosamente, se reconocen entre las demás…
En momentos volaron juntos por las calles y en secreto, se confundieron entre las ramas de los árboles que sombreaban el césped bajo sus pies. El astro, imponente, confabuló con todo aquello que les rodeaba, para que resplandecieran sus colores y exhalaran sus fragancias en su más pura esencia, envolviendo el aire, rodeando de una belleza fascinante que hacía detener el tiempo en sus memorias…
Fue un solo instante, un descuido, un escape… el cielo se hizo más azul, el aire más cálido, no hubo sonidos, ni testigos, un respiro, una mirada… un beso… una mirada de incertidumbre… dos palabras que evocaron una lágrima y de pronto… todo se oscureció… y los minutos continuaron lapidarios su camino, sin vuelta atrás.
Ahora, de un momento a otro todo se hizo distinto, los latidos se apagaron, el grisáceo temor se apoderó del momento, lo confundió con noche, hizo frío… y logró sepultarlo por un instante… pero dejó un recuerdo imborrable…
Ambos, en sus alas, se elevaron por los aires para huir lejos, buscando la paz que sus corazones habían perdido… se separaron… Comenzó el tormento. Llovía, caían desde la copa de los árboles de la mente, gotas que inundaban el pensamiento. ¿Qué sucedió? Aún no lo entiendo… ¿qué nos pasó? Quisiera saberlo…
Un nuevo amanecer iluminó… frente al mar, ambos volvieron a reencontrarse, tras la tempestad que la noche dejó atrás. Ambos, ya seguros de sus sentimientos, ansiaban el momento de poder emprender nuevamente el vuelo, ahora juntos… llegado el momento se elevaron del suelo, rozando sus alas en las suaves olas, agitaron sus plumas y sincronizaron su vuelo, surcando el horizonte… hacia un destino desconocido, etéreo, temido… pero lleno de encanto.
Una música dulce llega a los oídos recordando cada instante de ese largo camino recorrido, tomados de la mano, como más que amigos… hoy después de mucho invierno y frío… Risas, risas fluyen, como corre un río alegre entre las piedras, llenando de expectación el ambiente y a la vez de cierta felicidad inexplicable…
Siempre sucede, no sé bien por qué, que los haces traspasan las nubes y abrigan, aún con un cielo abrumado logran aletargar y llenar de una extraña paz que despierta el deseo de permanecer bajo su cobijo, allí, en silencio, mientras se cierran los ojos y una brisa acaricia la piel… en esos segundos los recuerdos van y vienen.. vuelven… nunca se alejan demasiado y a veces, suelen estar tan cerca que adormecen y se sienten tan reales… que despiertan el deseo de permanecer en ellos eternamente.

lunes, 13 de julio de 2009

3. Amor no para mí

Mientras se llenaban los zapatos con arena, el sol avanzaba en el cielo, y el reloj corría tan apresurado como jamás lo deseamos, nos acomodábamos en nuestras actividades junto a la orilla de la playa. Muchos corrían y practicaban sus deportes favoritos, algunos otros jugaban con la arquitectura personal basada en la arena dando pie a hermosos palacios de vista indestructibles pero que las mas suaves olas podrían desaparecerlo de la orilla. El sol no me hace sentir mejor, la impotencia de no poder enfrentarla y decirle todo lo que pienso se ríe en frente de mi rostro. Creerá que le diré cosas hermosas, pero no es así, creerá que la abrazaré pero no es así, tal vez que la besaré. ¿Pero que consigo con todo esto?, yo lo pienso, y no consigo nada, talvez me acerque a ella y como un sin fin de otras veces no le tomará la importancia al acto de acercarme a ella, y como otras veces ya lo ha hecho, inventará o se aferrara a cualquier cosa la cual pueda desligarla lo mas lejos de mi.
Otra vez vuelvo a errar en mis decisiones, mi corazón no puede olvidar lo que me hizo, pero tampoco puede dejar atrás lo perfecto que me hizo sentir otras veces. Me estoy sumergiendo en una rabia intensa, asolada por la impotencia del silencio, no poder decir nada, no poder expresar nada salvo unos ojos y un rostro llenos de fuego esperanzador pero destructor de si mismo. Parece nada importarle, su sonrisa aflora con otras personas, y mientras mas lo pienso puedo llegar a una sola conclusión, jamás me amó. Y otra vez soy victima de mis malas decisiones, de mentiras crueles y engañosas. Mi insensatez claramente volvió a pasarme la cuenta, depositar mi confianza en quien no debía. Y cuando abro mis ojos la veo a un par de metros admirando el mar, sentada en la arena, tal cual como años atrás, su mirada fija en el horizonte, sus manos refugiadas en su abrigo, el frío comenzaba a azotarnos con su brisa un tanto desgarradora. Mi corazón con un latido fuerte me impulsa a ir a buscarla, a sentarme junto a su lado, a tenderle mi mano, a que se refugie y busque el abrigo en mi, que volvamos a ser uno solo. Y cuando tomé la decisión de ir, un joven se sienta a su lado y la abraza, ella apoya su cabeza en el hombro de aquel joven, le toma las manos, y al instante mi corazón se detiene y una lágrima salada recorre mi mejilla. El amor…el amor no es para mí.

sábado, 11 de julio de 2009

2. Vientos de luna

Estaba obscureciendo ya, los rayos del sol junto con su calidez iban desapareciendo detrás de los cerros. La gente se reunía junto a la chimenea, las risas abundaban y los buenos momentos afloraban más y más, era rotundamente un buen momento, no había espacio ni lugar para la tristeza que en otros momentos nos ha invadido y acompañado sin permiso alguno.
Ella tenía un poco de frío, sus manos comenzaron a cambiar su color habitual, como suele pasar, el tenue color morado comenzó a denotarse. El clima era ambientado por historias alegres, como también por canciones que hacían mover los labios y el espíritu del más serio de los que estaban allí. De pronto ella notó que Él la observaba fijamente, y aun así cuando ella lo miró, no se avergonzó de estar observándola, al contrario fue un motivo para poder seguir contemplándola. La joven pudo sentir a través de sus ojos que no era una mirada cualquiera. Esos ojos fijos no eran fríos, sino más bien que había una calidez que demostraban mucha expresividad. Por otra parte, el sabia lo que estaba haciendo. Dentro de su cabeza podían sentir la fuerte imagen de ella protegida entre sus brazos, había algo mas que calidez, El, sentía en su corazón el gran deseo de estar a su lado, pero, ¿querría estar con El? Ese infortunio desconocimiento era el que abordaba aquella situación, por el corazón de la joven las mismas dudas abordaban su mente.
Ella lo miraba con un poco de temor, El la miraba con respeto, ambos se estaban sumergiendo en aguas que no habían explorado antes, como un mundo nuevo, un mundo que parecía detenerse dentro de una burbuja que donde solo ellos podían entrar. Mientras los demás proseguían con la reunión alrededor de la calida llama del compañerismo, el mundo parecía detenerse unos minutos solo en los ojos de ambos. Ya no había otra idea en mente. El sentimiento era más fuerte que cualquier cosa alguna. La joven se pone en pie y camina junto a la puerta, camina a través del sendero junto a los árboles, quienes parecían resguardar su sombra con sus hojas. Se apoya sobre el balcón que daba hacia una hermosa vista junto a la bahía. De pronto siente pasos acercándose, mientras observa que la figura del joven aparece junto a su lado, no sabe que decir, el silencio…el silencio que a veces odiamos se volvió en algo hermoso. El le toma la mano y ambos observan juntos la luna reflejándose en la bahía. Todo estaba obscuro, solo la luz de la luna podía enseñar el hermoso paisaje que ambos podían contemplar. Ella siente en su corazón el fuerte deseo de abrazarlo y al parecer el joven comprendió su mirada y la rodeo con sus brazos.
Mientras una suave brisa recorre el sendero, sus miradas se encuentran, y bajo la luna El joven la besó.

viernes, 10 de julio de 2009

1. Recuerdos salados


El sol estimula nuestros sentidos, la perfecta brisa atraviesa nuestros rostros, y nuestras miradas, bueno, nuestras miradas no quieren decir mucho. Talvez quieren decir mucho, pero creo que mi rostro se ha convertido en un lenguaje que ella no entenderá jamás, y a veces no necesito ser un especialista para poder ver sus ojos y notar su angustia, como su preocupación, y en este caso, interpreto una distancia profunda entre ella y yo. Aun no comprendo bien como puede algo tan hermoso volverse tan triste y preocupante a la vez, las delicadas caricias junto con la suavidad de las palabras se tornaron en crueles y ásperas miradas. Creo que nota mi tristeza y en un acto de compasión toma mi mano fuertemente, y cuando creí que todo podría ser como antes rápidamente me soltó para seguir a unas gaviotas que se agrupaban juntas en la arena. Entonces pude entender que la compasión no es algo característico en ella, y nuevamente me veo inmerso en las dudas que jamás podré responderme, al menos por ahora, ¿Que fue lo que pasó con la inocente niña que conocí alguna vez?, ¿Dónde quedaron esas muchas palabras de amor que las dirigía hacia mi?

Seguimos caminando y la duda sigue creciendo, como también la tristeza carcomiéndome a pedazos no deja espacio para la felicidad y el gozo que antes sentía, y el amor se ha vuelto mas una desgracia que algo hermoso en que confiar. Vienen recuerdos a mi, juntos caminando hace algunos años atrás por el mismo sendero en la costa, todo era diferente, su sonrisa no podía ser opaca por la fría tarde de invierno, ni por las nubes obscuras que le impedían al sol poder demostrar su majestuosidad. Sujetaba fuertemente mi mano, su mirada era dulce, y a cada instante me recordaba lo que su corazón sentía, palabras como el amor giraban a nuestro alrededor.

Ahora mismo, ya no puedo describir la misma situación, por el contrario ya no gira el amor, sino que la tristeza, la duda y la incomprensión me atacan a cada instante.

¿Dónde quedó la mujer feliz, dulce y enamorada?, pues no lo se.

Sin embargo yo sigo aquí esperando en que algún día regresará, pero puedo decir que la esperanza…la esperanza se destruye minuto a minuto.

Lasciate mi morire...