jueves, 16 de diciembre de 2010

Miel con sabor amargo


Se suponía que debía haber hecho esto hace mucho tiempo. Todo se resume en la frase "No hay peor ciego que el que no quiere ver".
Lamentablemente genero lealtad a mis sentimientos. Cuanto me gustaría no ser así.

Quisiera decir muchas cosas...pero será mejor no decir nada, y volver al silencio rotundo que me acechó durante meses, volver a ser el escritor oriundo de universos mágicos, lejos de la vida diaria, aunque con algo de verdad y realidad.

Detesto los sentimientos...los necesito para no herir a la gente, pero me estorban mucho cuando la gente me daña a mi.

Después de todo el tiempo que pasó, la herida va por dentro, no sanó.

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Lasciate mi morire...